Dijo Jesús a sus discípulos: Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.
El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa
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Hoy siembra en tu corazón la yerba buena o yerba sana, y la rosa sin olor. Dice Francisco Palau; «Lo que llamamos yerba buena es uno de los adornos de nuestros jardines y huertas. (…) su color verde, su perpetuidad, su gran multiplicación al borde de los arroyos, y además, su gran fragancia cuando se toca, se divide y se pisa. Tiene, además, varias virtudes y propiedades para el servicio nuestro. Unase la yerba buena con la rosa sin olor, y tendrá el ramillete de hoy olor y belleza». Según él va unida esta planta a la misericordia.

Practica la compasión y la misericordia; no te dejes llevar del:  miedo – ira – egoísmo – desesperación – rabia – desolación – tristeza- pánico- angustia- envidia- celos…, con un buen escudo se  los mantiene a raya. Entonces uno tiene una gran bendición y duerme tranquilo, en paz.
¡Qué don tan maravilloso el de poder dormir y poder levantarse, en paz! El sueño profundo es una bendición.
Jaculatoria: «En paz me acuesto y en seguida me duermo«.

Salmo 3

Señor, ¡cuántos son mis enemigos,
cuántos los que se levantan contra mí!,
cuántos dicen de mí:
¡Ni siquiera Dios le ayuda!

Pero tú, Señor, eres un escudo en torno a mí,
mi gloria, tú me haces levantar cabeza.
Si a voz en grito clamo al Señor,
Él me escucha desde su monte santo.

Me acuesto, enseguida me duermo,
y me despierto, porque el Señor me sostiene.
No temeré las saetas de un ejército
desplegado alrededor contra mí.

¡Levántate, Señor, sálvame, Dios mío!
Abofetea a todos mis enemigos,
rompe los dientes de los malvados.

¡De ti, Señor, viene la salvación,
y la bendición para tu pueblo!

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