Imagen Adrián Nava

Dividimos este salmo en dos partes.
La seguridad del poema de hoy tiene su base, según el salmista, en  que Dios es su  roca y fortaleza. A pesar de los enemigos quieren eliminarle  se siente seguro y firme porque ha depositado su vida en las manos de Dios. Pero eso no evita que llegue el dolor, del que hablaremos mañana, ahora recuerda que solo en manos de Dios, se puede sentir uno plenamente seguro.
Jaculatoria- Decreto- Mantra: Se la roca de mi refugio.
O también: Inclina tu oído hacia mí.

Salmo 30 A

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;

Ven aprisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame:
sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.

En tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

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