Santa Ana de las Misiones
Santa Ana de las Misiones

Dios es misericordia. Por eso, perdona y pide perdón, vive esa experiencia, no la olvidarás nunca, te quedará grabada en el corazón, porque te parecerás a tu Padre Dios, que perdona siempre.
Un corazón que recibe la misericordia de Dios y la da a los demás, nunca pierde la alegría, nunca.
Esta puede ser tu jaculatoria-mantra: «Oh Dios, que en mi corazón anide la misericordia y la alegría«. Amén.
Puedes seguir o hacer la novena a San Benito, haz clik aquí.
Hasta mañana, paz y bien. Bendiciones.

SALMO 32-31

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.

Mientras callé se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
mi savia se me había vuelto un fruto seco.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación
.– Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré en ti mis ojos.

No seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo brío hay que domar con freno y brida;
si no, no puedes acercarte.

Los malvados sufren muchas penas;
al que confía en el Señor,
la misericordia lo rodea.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *