salmo 35 gumersindo meiriño¿Existe el mal? ¿Existe el bien?
Elige, pues.
Si quieres ser un fracasado, dice el salmo, elígelo no te podrás levantar más. «Han fracasado los malhechores; derribados no se pueden levantar«.
Si quieres triunfar, tener una vida plena, haz el bien.
Puedes repetir, con el salmista, esta hermosa jaculatoria-mantra: «Señor en ti está la fuente viva y tu luz nos hacer ver la luz«.
Hoy también tendrás que elegir. Feliz día. Bendiciones

SALMO 36-35

El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
«No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia».
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia, hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia, con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.

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