gumersindo meirino salmosEs bueno, como receta general, hablar poco, lo justo, escuchar mucho. Pero en ocasiones tenemos la obligación de decir las cosas, de hablar para ayudar a la otra persona, para liberar un conflicto…
Habla solo después de haber tenido, como dice el salmo, “un oído atento”; habla en el momento adecuado, de modo adecuado, con respeto, con firmeza, con cariño, llamando a las cosas por su nombre, pero de forma suave y sin humillar a los demás….
Muchos corrigen, muy pocos saben el modo adecuado, con amor, con respeto y con belleza.
Como en el salmo, de tu boca “un canto nuevo”, “Oído atento”, «no mantengas los labios cerrados», hasta mañana amigo-a. Feliz día.

Salmo 40 (39), 2.4.7-8.9.10

Esperé confiadamente en el Señor:
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.

Puso en mi boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al ver esto, temerán
y confiarán en el Señor.

Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: «Aquí estoy».

En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,
y tu ley está en mi corazón».

Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,
Tú lo sabes, Señor.

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