salmo 44 meiriño gumersindoEl salmista mira el pasado, la historia del pueblo Israel. En ella aprende que Dios está cerca, actúa en ella. Esto hace que no confíe en sus propias fuerzas sino que se ponga en manos de Dios
Es una expresión de nuestra cultura, “estamos en manos de Dios”. ¡Qué linda jaculatoria-mantra para repetir: «Oh Dios, me pongo en tus manos» Y, ¿ en dónde se puede estar mejor?

Hasta mañana, paz y bien.

Salmo 44-43, I

 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído,
nuestros padres nos han contado
la obra que hiciste en sus días,
en los tiempos antiguos.

Tú con tu mano echaste fuera las naciones,
y a ellos los plantaste.
Afligiste a los pueblos,
y a ellos los hiciste crecer.

Pues no por su espada
tomaron posesión de la tierra,
ni su brazo los salvó,
sino tu diestra y tu brazo,
y la luz de tu presencia,
porque te complaciste en ellos.

Tú eres mi rey, oh Dios;
manda victorias a Jacob.

Contigo rechazaremos a nuestros adversarios;
en tu nombre descubriremos
a los que contra nosotros se levanten.

Porque yo no confiaré en mi arco,
ni me salvará mi espada;
pues tú nos has salvado
de nuestros adversarios,
y has avergonzado a los que nos aborrecen.

En Dios nos hemos gloriado todo el día,
y por siempre alabaremos tu nombre.

 

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