El sufrimiento,  la desesperación, la angustia…, son situaciones por las que pasan (pasamos) los seres humanos.  Con el salmista sabemos, en lo más profundo de nuestro ser, que Dios se levantará y estas no tendrán la última palabra. La última palabra es la Misericordia. Su Misericordia será la última palabra.
Puedes repetir esta jaculatoria -mantra -decreto, del salmo: “¡Levántate! Sé nuestra ayuda, y redímenos por amor de tu misericordia«.
Hasta mañana, paz y bien.

Salmo 44-43, II

Sin embargo, tú nos has rechazado
y nos has confundido,
y no sales con nuestros ejércitos.

Nos haces retroceder ante el adversario,
y los que nos aborrecen tomaron botín para sí.
Nos entregas como ovejas para ser devorados,
y nos has esparcido entre las naciones.

Vendes a tu pueblo a bajo precio,
y no te has beneficiado con su venta
Nos haces el oprobio de nuestros vecinos,
escarnio y burla de los que nos rodean.

Nos pones por proverbio entre las naciones,
causa de risa entre los pueblos.
Todo el día mi ignominia está delante de mí,
y la vergüenza de mi rostro me ha abrumado,
por la voz del que me reprocha
y vitupera, por la presencia del enemigo y del vengativo.

Todo esto nos ha sobrevenido,
pero no nos hemos olvidado de ti,
ni hemos faltado a tu pacto.

No se ha vuelto atrás nuestro corazón,
ni se han desviado nuestros pasos de tu senda;
sin embargo, nos has quebrantado en la región de los chacales,
y nos has cubierto con la sombra de la muerte.

Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios,
o extendido nuestras manos a un dios extraño,
¿no se habría dado cuenta Dios de esto?
Pues El conoce los secretos del corazón.

Pero por causa tuya nos matan cada día;
se nos considera como ovejas para el matadero.

¡Despierta! ¿Por qué duermes, Señor?
¡Levántate! No nos rechaces para siempre.
¿Por qué escondes tu rostro
y te olvidas de nuestra aflicción y de nuestra opresión?

Porque nuestra alma se ha hundido en el polvo;
nuestro cuerpo está pegado a la tierra.

¡Levántate! Sé nuestra ayuda,
y redímenos por amor de tu misericordia.

2 thoughts on “Salmo 44 (43), cada día veinte de enero, levántate sé nuestra ayuda

  1. Rafa; ¡qué alegría, me alegra mucho que se haya cumplido tu objetivo! Paz y bien, que sigan llegando bendiciones a tu vida.

  2. Saludos.
    Gracias por sus oraciones.

    Un abrazo.
    Dios los bendice siempre, no lo olviden.

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