Ituzaingó, imagen Horacio Abril

El salmo canta la grandeza del Señor que queda impresa en la ciudad por Él fundada, Sión, desde donde Dios guía y guiará a su pueblo para siempre.
Sión es la ciudad del Gran Rey, descrita con imágenes vigorosas: Dolores de parto, naves desarboladas y hundidas por el huracán…Sión- Jerusalén a nivel místico- espiritual es una ciudad de Paz, de Alegría…
A nivel humano, es una ciudad de guerras, de destrucción… en el paso de l tiempo material…
(«Me preguntas: -Por qué en Alemania se dan tantos fenómenos místicos y, al mismo tiempo, motivó  tanta catástrofe con las dos guerras, el  holocausto…Te respondo: -Muy buena pregunta. Recuerda esto siempre, donde hay mucha luz, también hay mucha oscuridad…, eso sí…, nunca al mismo tiempo…., si enciendes una gran luz a ella vendrán un montón de bichos…»..) «Mutatis mutandi», aplícalo a Sión, monte santo de Jerusalén
Mantra- Jaculatoria- Decreto: El Señor (Adonai) nos guiará por siempre jamás.
Hasta mañana, paz y bien.
Sexto día de la novena los tres arcángeles Miguel, Rafael, Gabriel. o a alguno de ellos, Pulsa aquí.

Salmo 47
Himno a la gloria de Dios en Jerusalén

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra:

el monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos;

Allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis.

Lo que habíamos oído lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios:
que Dios la ha fundado para siempre.

Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;

Tu diestra está llena de justicia:
el monte Sión se alegra,
las ciudades de Judá se gozan
con tus sentencias.

Dad la vuelta en torno a Sión,
contando sus torreones;
fijaos en sus baluartes,
observad sus palacios,

para poder decirle a la próxima generación:
«Este es el Señor, nuestro Dios.»
El nos guiará por siempre jamás.

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