Findhorn imagen Laura Castro

Las riquezas no pueden ser el rescate de la vida, según el salmo de hoy. Existen dos confianzas opuestas: la de las riquezas y la confianza en Dios. Sólo Dios puede pagar el rescate. Las riquezas son pura ilusión. El rico muere, igual que el pobre, igual que el animal. Solo merece la pena confiar. Una vez escuché esta frase: «Era tan pobre, tan pobre que solo tenía y solo podía repartir… dinero…«.
Nunca seas inconsciente…
Decreto- Jaculatoria- Mantra: A mí, Dios me salva.
Octavo día de la novena los tres arcángeles Miguel, Rafael, Gabriel. o a alguno de ellos, Pulsa aquí.
Paz y Bien, Bendiciones.

Salmo 48 B

Este es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:

son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

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