Dice el libro de los Proverbios: “Algunos hieren con sus palabras, los sabios cuando hablan dan alivio”.
La lengua es arma de doble filo, arma poderosa. Para el mal (dice el salmo que llevan veneno) y para el bien.
Tienes un herramienta muy poderosa. ¡Tú sabrás que haces con ella!
Puedes decir esta jaculatoria- mantra- decreto: «Se felicitan los rectos de corazón».
Bendiciones

SALMO 64-63

Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento,
protege mi vida del terrible enemigo;
escóndeme de la conjura de los perversos
y del motín de los malhechores:

afilan sus lenguas como espadas
y disparan como flechas palabras venenosas,
para herir a escondidas al inocente,
para herirlo por sorpresa y sin riesgo.

Se animan al delito,
calculan como esconder trampas,
y dicen: «¿quién lo descubrirá?»
Inventan maldades y ocultan sus invenciones,
porque su mente y su corazón no tienen fondo.

Pero Dios los acribilla a flechazos,
por sorpresa los cubre de heridas;
su misma lengua los lleva a la ruina,
y los que lo ven menean la cabeza.

Todo el mundo se atemoriza,
proclama la obra de Dios
y medita sus acciones.

 El justo se alegra con el Señor,
se refugia en Él,
y se felicitan los rectos de corazón.

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