Dos tema insinúa el salmo de hoy en su primera estrofa: limpiar el corazón y levantar las manos en la inocencia. Pues es un buen propósito: limpieza de corazón, purificar toda ira, venganza, tristeza, angustia, envidia…, levantando las manos con sencillez al Cielo; para ello puede ayudarte este decreto- mantra- jaculatoria: «Cuando entré en el misterio de Dios, lo comprendí…»
Entra en el misterio de Dios para hacer la purificación y limpieza.
Hasta mañana, bendiciones..

Salmo 73 (72) II

Entonces, ¿para qué he limpiado yo mi corazón
y he levantado en la inocencia mis manos?
¿Para qué aguanto yo todo el día
y me corrijo cada mañana?

Si yo dijera: «voy a hablar como ellos»,
renegaría de la estirpe de tus hijos.

Meditaba yo para entenderlo,
pero me resultaba muy difícil;
hasta que entré en el misterio de Dios,
y comprendí el destino de ellos.

Es verdad: los pones en el resbaladero,
los precipitas en la ruina;
en un momento causan horror,
y acaban consumidos de espanto.

Como un sueño al despertar, Señor,
al despertarte desprecias sus sombras.

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