Foto Paco Castro ofm

Me mira y comenta: −He hecho un pacto con Dios, le prometí algo y como tenía que cumplirlo sí o sí, logré vencer mi vicio.
Imita a mi querida amiga, haz un pacto (o voto) con Dios. Dios siempre cumple su parte. Lo sabía muy bien el pueblo de Israel, aunque el pueblo fuera, en bastantes ocasiones, infiel al pacto.
Tú puedes repetir este mantra- jaculatoria- decreto y mantener vivos tus pactos espirituales con Dios: «Hagan voto al Señor, su Dios, y cúmplanlos«.
Feliz día, bendiciones.

SALMO 76-75

Dios se manifiesta en Judá,
su fama es grande en Israel,
su tienda está en Jerusalén,
su morada en Sión.

Allí quebró los destellos del arco,
el escudo, la espada y la guerra.
¡Tú eres deslumbrante, magnífico
con montones de botín!

Fueron despojados los valientes
que dormían su sueño,
a los guerreros les fallaron sus brazos.

Ante tu bramido, Dios de Jacob,
se aturdieron el jinete y el caballo.
¡Tú eres terrible!, ¿quién se mantendrá
ante ti cuando estás enojado?

Desde el cielo proclamarás la sentencia;
la tierra se asustará y enmudecerá,
cuando te levantes, oh Dios, para juzgar,
para salvar a los oprimidos del mundo.
Sí, triturarás la cólera humana,
protegerás a los que sobrevivan a tu cólera.

Hagan voto al Señor, su Dios, y cúmplanlos
cuantos lo rodean traigan regalos al Terrible,
que deja sin aliento a los príncipes
y es Terrible para los reyes del mundo.

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