Río Paraná, costanera de Corrientes, imagen de Lucía Carnevale

El tercer bloque del Salmo que estamos viendo retorna a las maravillas divinas y cómo se repite la tentación del pueblo y la reacción airada de Dios.
Al final Yahvé elige en favor de Judá y de David. Porque el mal no es el final de la historia, sino que, a pesar de la infidelidad del pueblo, el resultado es la esperanza y la ternura de Dios. Solo basta con recordar lo que Dios ha hecho en el pasado.
La historia es la escuela de la vida, en la que aprendemos a ser dichosos.
Decreto: Se acordaban de que Dios era su roca.
O también: Madrugaban para volverse a Dios.
Paz y Alegría, buen día.
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Salmo 77 C

Y, con todo, volvieron a pecar,
y no dieron fe a sus milagros:
entonces consumió sus días en un soplo,
sus años en un momento;

Y, cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo, su redentor.

Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza.

Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor;
acordándose de que eran de carne,
un aliento fugaz que no torna.

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