salmo 82 meirino gumersindo−¡Qué difíciles son de entender algunos salmos!- me repiten con frecuencia
Pues sí, este es uno de ellos. Por eso muchas veces la respuesta más adecuada es el Silencio. Dios «habla» en muchas ocasiones con sus silencios. Estáte atento hoy, e interpreta “los silencios de Dios” y descubre la bondad, a veces, escondida detrás de miles de ropajes materiales.
Puedes repetir este mantra-jaculatoria que Samuel (1 Sam 3, 1-10), el profeta, le dijo a Dios: «Habla Señor que tu servidor escucha«.
Bendiciones, hasta mañana.

SALMO 83-82

¡Señor, no te estés callado,
no estés mudo e inactivo, oh Dios!
Mira que tus enemigos se amotinan
y los que te odian levantan cabeza.

Traman planes contra tu pueblo
y conspiran contra tus protegidos.
Dicen: Vamos a destruirlos como nación,
que nunca se recuerde el nombre de Israel.

Así han decidido unánimemente
concertar un pacto contra ti:
beduinos, idumeos, ismaelitas,
moabitas y agarenos,

Biblos, Amón y Amalec,
filisteos y habitantes de Tiro;
también Asiria se alió con ellos,
prestaron refuerzos a los hijos de Lot.

Trátalos como a Madián, como a Sísara,
como a Yabín junto al torrente Quisón:
cuando fueron aniquilados en En-Dor,
y sirvieron de estiércol para el campo.

Trata a sus príncipes como a Oreb y Zeeb,
a sus capitanes como a Zebá y Salmaná,
que arengaban: Conquistemos
estas fértiles praderas.

Dios mío, conviértelos en villanos,
en paja a merced del viento.
Como fuego que quema el bosque,
como llama que abrasa los montes,

persíguelos así con tu tormenta,
atérralos con tu huracán.
Cúbreles el rostro de ignominia,
para que busquen tu Nombre, Señor.

¡Desconcertados y confundidos para siempre,
queden humillados y perezcan!
Y reconozcan que tu Nombre es el Señor,
el Altísimo sobre toda la tierra.

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