arco irisCuando todo se mira desde lo material y para lo material, cuando solo existe lo físico…, a la larga, todo pierde sentido, todo acaba con la muerte. Tantas son las invocaciones del moribundo del salmo a Dios: pide auxilio, clama, invoca día y noche …, Dios parece que no le contesta, que no escucha…, la salida de los pozos de la tristeza y la muerte lleva su tiempo. Con el alba, como dice el salmista, parece que llega alguna respuesta. Puedes repetir esta jaculatoria-mantra, tomada del salmo de hoy: «Oh Dios, con el alba irá a tu encuentro mi súplica«.
Hasta mañana. Paz y bien.

Salmo 88-87

Señor, Dios salvador mío,
día y noche clamo a ti.
Llegue hasta ti mi oración,
inclina el oído a mi clamor.

Estoy harto de males
y mi vida, al borde del Abismo.
Estoy censado entre los que bajan a la fosa,
soy como un hombre acabado.

Tengo mi lecho entre los muertos,
como los cadáveres que yacen en el sepulcro,
a quienes ya no recuerdas
pues fueron arrancados de tu mano.

Me has colocado en la fosa profunda,
en las tinieblas abismales.
Tu enojo pesa sobre mí,
me anegas en tus olas.

Alejaste de mí a mis allegados,
me has hecho un horror para ellos.
Encerrado, no puedo salir,
mis ojos se nublan de dolor.

Te invoco todo el día, Señor.
tendiendo las palmas hacia ti.

¿Acaso harás milagros por los muertos?,
¿se levantarán ellos para darte gracias?
¿Se narrará en el sepulcro tu amor
o tu fidelidad en la tumba?

¿Se conocerán tus maravillas en las tinieblas
o tu justicia en el país del olvido?
Pero yo te pido auxilio, Señor:
con el alba irá a tu encuentro mi súplica.

¿Por qué, Señor, me rechazas
y me ocultas tu rostro?

Soy un desdichado
y muero quejumbroso.
He soportado tus terrores
y estoy aturdido.

Tu incendio ha pasado sobre mí,
tus espantos me han aniquilado;
me envuelven como agua todo el día,
me cercan todos a la vez.

Alejaste de mí amigos y compañeros,
mi compañía son las tinieblas.

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