Foto Ruth Dacunda

Del corazón de Dios nace la creación, ordenada,  resplandeciente, luminosa. El ser humano justo descubre y disfruta las obras de Dios. Pero en medio de estas maravillas crece la maldad, los que ignoran esta profunda verdad, el odio, la venganza, el rencor, la envidia, la maledicencia…
Aún así, el salmista invita a dar gracias, porque la bondad y la belleza de Dios brillan por encima de todo, por eso hoy puedes repetir esta jaculatoria-mantra- decreto: “Es bueno dar gracias al Señor“.
Algunos repiten gracias- gracias- gracias…, tiene un sentido profundo, el repetirlo tres veces, pero lo más importante es que salga del fondo del corazón.
Hasta mañana paz y bien. ¡Gracias!

SALMO 92-91

Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!.
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera
y se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi roca no existe la maldad.

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