gumer meirino salmoInclinarse, doblar la rodilla, son expresiones potentes de este salmo de hoy.
Todos vivimos de rodillas, unos ante su soberbia, su codicia, sus vicios, su ego, su…., ante el dinero, los poderosos…, y, eso amig@ es, doblar la rodilla de forma que pierdes tu dignidad de persona.
Ahora bien, el que la dobla y se inclina ante Dios no pierde la dignidad más bien la realza, se engrandece, se renueva, se ensalza, se ennoblece. Piensa, ¿ante quién me arrodillo yo cada día?
Hasta mañana, ¡Buen Camino!

Salmo 95 (94),6-7.8-9.10-11

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»

«Cuarenta años me disgustó esa generación, hasta que dije:
‘Es un pueblo de corazón extraviado,
que no conoce mis caminos’.
Por eso juré en mi indignación:
‘Jamás entrarán en mi Reposo.’»

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