No sé muy bien el origen del dicho popular. Si mal no recuerdo lo citaba con cierta frecuencia el fundador del Opus Dei en forma graciosa, cuando predicaba a los curas. Les decía, parafraseando este refrán, “¡Qué difícil es vender miel al colmenero!”.

En su esencia tiene razón, pero con el paso del tiempo, uno tiene la impresión de que tarde o temprano, todos, de una u otra manera, “han tenido que vender miel al colmenero”. Aún más, los que han hecho algo por la humanidad es porque lo han conseguido. Sin ir más lejos y recordando de vuelta a Escrivá, tuvo muchísimo éxito en sus predicaciones entre los sacerdotes, miles de ellos siguieron su ejemplo y su espiritualidad. Sin duda alguna, el fundador del Opus Dei, fue un, perdonen la expresión, “buen vendedor de miel a colmeneros”.

«No a la miel adulterada»

Mientras esperábamos en la Sala de Urgencias de un hospital en la tele pasaban la noticia que uno de los productos más adulterados de la actualidad es la miel.

Ese es el tema. Cuando la miel es natural, pura, limpia, cuando el colmenero ama sus abejas, ama su trabajo, no le importa comprar la de otro colmenero, porque incluso le ayuda a mejorar la suya y comparte sus avances con el colega. Ahora bien, el que la adultera, el que solo tiene interés económico rechaza al que vende la miel pura.
Eso es lo que pasó con Jesús. El colmenero honrado, -véase Nicodemo, José de Arimatea, Lázaro entre otros-, no solo compraron la miel, amaron la miel pura que ofrecía Jesús. Mientras los adulteradores, los colmeneros codiciosos, los fariseos y las autoridades religiosas de la época lo odiaron hasta matarlo.

Un corazón puro y limpio «produce» miel riquísima

Todos los seres humanos producimos miel. Un corazón puro, limpio, noble, transparente “produce” miel riquísima, la vende fácilmente y el mejor comprador siempre va a ser otro colmenero con semejantes cualidades. Por eso, volviendo al viejo refranero popular, se dice, “dime con quien andas y te diré quien eres”, o sea, en este sentido, “colmenero con colmenero”.

Vender miel al colmenero es un desafío alentador. Te exige cultivar la mejor miel, cuidar las abejas con mimo, trabajar de sol a sol con alegría y paz, amar lo que haces, compartir con generosidad tus conocimientos y avances. Al producir la mejor miel, todos la quieren, incluso los colmeneros. Por eso, a mí entender, vender miel al colmenero es uno de los oficios más apasionantes del mundo.

Gumersindo Meiriño Fernández

Escúchalo en voz del autor:

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *