Firme en la tormenta: La soberanía del Silencio sobre el ruido en el Salmo 92
Firme en la tormenta: La soberanía del Silencio sobre el ruido en el Salmo 92
Señor Dios, mi fuerza y mi refugio, gracias porque Tu mayor deseo es retirar la carga de mis hombros y librarme en los momentos de aflicción. Perdona las veces en que sigo de forma obstinada mis propios antojos y me olvido de escuchar Tu voz. Hoy elijo no adorar a los falsos dioses de la prisa y la preocupación. Te abro mi corazón y mi mente para que los sacies con la flor de harina de Tu gracia y la miel silvestre de Tu amor. Guía mis pasos en este día. Amén.
Líbrame de mis enemigos, Dios mío, y protégeme de todo lo que hoy intente robarme la paz. Sin culpa mía, a veces surgen dificultades que me acosan; por eso me quedo velando contigo, porque Tú eres mi fuerza y mi alcázar. Que Tu favor se adelante a mis pasos hoy y que mi boca no deje de tocar en Tu honor. Amén.
Misericordia, Dios mío, misericordia, que mi alma se refugia en Ti. Protégeme bajo la sombra de Tus alas mientras pasa la tormenta de este día. Aunque camine entre dificultades que parecen leones, mantén mi corazón firme. Despierta mi alegría y mi gratitud para que pueda cantar Tu bondad, que es más grande que el cielo. ¡Elévate sobre mi vida, Dios mío! Amén
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