Salmo 36 A, confía, quince de abril

En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a […]

Salmo 34 A, el Juez competente, veintisiete de marzo

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la […]

Salmo 32 B, la fuerza de la Mirada, veinticuatro de marzo

Jesús le puso otra vez las manos en los ojos al ciego; el hombre miró: […]

Salmo 22, nada me falta, diez de marzo

Salmo 22 nada me falta. Vivimos en la cultura de la «falta»: siempre nos falta dinero, tiempo o reconocimiento. Este salmo empieza con una declaración de guerra contra la insatisfacción: «Nada me falta». Prácticamente, nos invita a practicar la confianza radical. Tener «pies de descanso» en «verdes praderas» significa aprender a desconectar para conectar con Dios. El descanso no es un lujo, es una necesidad espiritual para que Él pueda «reparar nuestras fuerzas».

Día 8 Novena a Hildegarda de Bingen: El Rayo del Aliento Divino

🌿 Día 8: El Rayo del Aliento Divino Respirar la vida de Dios — El […]

Salmo 20, superando expectativas, seis de marzo

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos. […]

Salmo 17 IV, el camino perfecto, veintiocho de febrero

Este tramo del salmo 17 – D nos presenta a Dios como el «Gran Entrenador». No solo nos quita el problema, sino que nos transforma para que el problema ya no nos asuste. La imagen de los «pies de ciervo» es preciosa: el ciervo no evita la montaña rocosa, sino que tiene la agilidad para saltar sobre ella sin caer. Dios no te promete una vida plana, sino darte la estabilidad y la altura espiritual para que nada te haga tropezar.

Salmo 17 III, asalto la muralla, veintisiete de febrero

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la luz del mundo. No […]

Salmo 16 B, como a las niñas de tus ojos, veintitrés de febrero

«Y quedaban asombrados de su doctrina, porque Jesús les enseñaba como quien tiene autoridad, y […]

Salmo 9 A, confiarán en Ti, quince de febrero

A veces nos enfocamos tanto en pedir, que nos olvidamos de agradecer. La práctica de hoy es la «contabilidad de la gracia»: haz una lista de las veces que Dios te ha librado de una situación difícil. El Salmo 9 nos invita a ser narradores de las victorias de Dios en nuestra propia vida para dar esperanza a otros.