Señor Dios, te doy gracias de todo corazón en este día invocando Tu santo nombre. Cuando sienta que el suelo tiembla bajo mis pies o que la soberbia del entorno intenta intimidarme, recuérdame que Tú sostienes con fuerza las columnas de mi vida. Líbrame de caer en la jactancia y enséñame a esperar con paciencia Tus tiempos, que siempre son perfectos. Que mi vida sea un canto continuo que proclame Tu grandeza y confíe en Tu justa guía. Amén.
