Salmo 65 B, flor de alcaparra, veintisiete de mayo

Señor Dios, aquí estoy para cumplir lo que mis labios prometieron cuando me encontraba en peligro. Gracias porque me escuchaste, porque no rechazaste mi súplica ni me retiraste tu favor cuando más lo necesitaba. Limpia mi corazón de cualquier mala intención o doblez para que mi oración sea siempre transparente ante Ti. Dame la valentía de compartir con el mundo tus maravillas y que mi vida entera sea un canto de agradecimiento. Amén

Salmo 65 A, venid a ver las obras de Dios, ocho de diciembre

En aquella hora Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «¡Bienaventurados […]

Salmo 106 A, contad con entusiasmo, dieciséis de junio

Entonces dijo Jesús: ¡Ay de vosotros también doctores de la ley porque imponéis a los […]

Día 9 Arcángel Zadquiel, ¡Gracias!

Día 9: ¡Gracias! Invocación inicial Pedimos protección del lugar y de nuestra persona al ángel […]