Salmo 65 B, flor de alcaparra, veintisiete de mayo

Señor Dios, aquí estoy para cumplir lo que mis labios prometieron cuando me encontraba en peligro. Gracias porque me escuchaste, porque no rechazaste mi súplica ni me retiraste tu favor cuando más lo necesitaba. Limpia mi corazón de cualquier mala intención o doblez para que mi oración sea siempre transparente ante Ti. Dame la valentía de compartir con el mundo tus maravillas y que mi vida entera sea un canto de agradecimiento. Amén

Salmo 64, claman y cantan, veinticuatro de agosto

Jesús concluyó: «Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos» +++ Jerusalén, el monte […]

Salmo 24, veinticinco de julio, ilumina nuestro Camino

Llamándolos Jesús les dijo: (… )No será así entre vosotros: el que quiera ser grande […]

Salmo 115, rompiste mis cadenas, tres de marzo

Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho […]