Salmo 105 B, se olvidaron pero él se puso en la brecha, tres de agosto

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores. Porque […]

Salmo 19, el deseo de Tu Corazón, cinco de marzo

Lo más poderoso de este salmo es la distinción entre las fuentes de confianza. El mundo dice: «Unos confían en sus carros, otros en su caballería» (hoy serían el dinero, los contactos o el currículum). Pero el creyente dice: «Nosotros invocamos el nombre del Señor». No es que los recursos humanos sean malos, es que son insuficientes. La verdadera victoria es la que Dios concede al «ungido», es decir, a aquel que pone su misión en manos de la voluntad divina.

Salmo 105 B, recordar para aprender, cuatro de noviembre

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los […]

Salmo 131 A, el Lugar Santo, nueve de agosto

Y Jesús les dijo: «Yo soy el pan que da vida. El que viene a […]