Salmo 72 B, entrar en el Misterio y comprender, once de junio

Señor Dios, confieso que a veces me canso y me pregunto si vale la pena mantenerme firme en el bien. Cuando los pensamientos me resulten difíciles y me falte la comprensión, llévame a la intimidad de Tu presencia. Dame la gracia de entender que la prosperidad alejada de Ti es solo un suelo resbaladizo y un sueño que se desvanece. Sostén mis manos en la inocencia y hazme valorar el tesoro eterno de una conciencia en paz Contigo. Amén.

Salmo 72 A, limpios de corazón, diez de junio

Señor Dios, Tú eres bueno con los que buscan la rectitud, pero confieso que a veces mis pies flaquean al mirar a mi alrededor. Líbrame de la envidia y de la trampa de codiciar el éxito de quienes actúan con violencia u orgullo. No permitas que me confunda el espejismo de los que creen que Tú no te enteras de nada. Dame la gracia de valorar la paz de una conciencia limpia y la seguridad de saber que mi vida está resguardada en Tus manos. Amén.

Salmo 70 B, desde mi juventud, siete de junio

Señor Dios, aunque el camino haya sido difícil y me hayas hecho pasar por peligros muchos y graves, yo decido seguir esperando en Ti. Gracias por instruirme desde mi juventud y por no abandonarme nunca. Te pido que hoy acrecientes mi dignidad y me consueles de nuevo, para que mis labios y mi alma, que Tú redimiste, no dejen de cantar Tu lealtad. Que mi vida sea un testimonio vivo de que no hay nadie como Tú. Amén.

Salmo 63, la flor de Romero, veinticuatro de mayo

Entonces Jesús les dijo: Las ovejas atienden a la voz del Buen Pastor, y él […]

Salmo 61, el jazmín blanco, veintidós de mayo

Señor, ante las tensiones del día y las palabras falsas que a veces me rodean, elijo que mi alma descanse solo en Ti. Tú eres mi roca, mi salvación y mi alcázar: ¡no vacilaré! Te entrego mis afanes y desahogo ante Ti mi corazón, confiando en Tu poder y en Tu gracia. Recuérdame hoy que las dificultades son solo un soplo y que mi vida está segura en Tus manos. Amén.

Salmo 59, flor del granado, veinte de mayo

Señor, cuando las dificultades sacudan mi vida y sienta que mis filas se rompen, ven a mi encuentro. Reconozco que a menudo busco seguridades humanas que resultan inútiles. Sé Tú mi guía hacia las plazas fuertes que hoy debo afrontar. Dame un espíritu valiente y decido marchar hoy bajo Tu bandera, convencido de que contigo haré proezas. Amén.

Salmo 58, la flor del almendro, diecinueve de mayo

Líbrame de mis enemigos, Dios mío, y protégeme de todo lo que hoy intente robarme la paz. Sin culpa mía, a veces surgen dificultades que me acosan; por eso me quedo velando contigo, porque Tú eres mi fuerza y mi alcázar. Que Tu favor se adelante a mis pasos hoy y que mi boca no deje de tocar en Tu honor. Amén.

Salmo 57, el Cardo Mariano, dieciocho de mayo

Oh Dios, que miras la rectitud de las acciones humanas, pon freno a la violencia y al engaño de los que abusan de su poder. Rompe la fuerza de las situaciones que nos asfixian y nos dañan. Danos la gracia de no contaminarnos con el veneno de la mentira. Concédenos caminar siempre con las manos limpias, sabiendo que la justicia y la verdad te pertenecen a Ti. Amén.

Salmo 54 B, el nardo, quince de mayo

Señor, Tú conoces el dolor de la traición y la herida de la confianza rota. Cuando las palabras de otros me hieran como puñales, rescata mi alma con Tu paz. Te entrego mis afanes y mis miedos, sabiendo que Tú no permitirás que yo caiga. En la mañana, en la tarde y al mediodía, mi confianza está puesta solo en Ti. Amén.

Salmo 54 A, la lavanda, catorce de mayo

En aquel tiempo Jesús les contestó a los fariseos: «El les dijo: «Bien profetizó Isaías […]