Salmo 58, la flor del almendro, diecinueve de mayo

Líbrame de mis enemigos, Dios mío, y protégeme de todo lo que hoy intente robarme la paz. Sin culpa mía, a veces surgen dificultades que me acosan; por eso me quedo velando contigo, porque Tú eres mi fuerza y mi alcázar. Que Tu favor se adelante a mis pasos hoy y que mi boca no deje de tocar en Tu honor. Amén.

Salmo 16 B, como a las niñas de tus ojos, veintitrés de febrero

«Y quedaban asombrados de su doctrina, porque Jesús les enseñaba como quien tiene autoridad, y […]

Salmo 3, me despierto, ocho de febrero

Jesús  llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: no es lo […]

Salmo 100, con rectitud de corazón, veinte de octubre

El que da en abundancia, recibe más de lo que dio; pero el que es […]

Salmo 62, Sediento…, veintidós de agosto

En aquel tiempo dijo Jesús: Así, los últimos serán los primeros y los primeros los […]

Yo soy Luz: Amanece un Nuevo Día

La Semilla de la Semana: Yo soy Luz: Amanece un Nuevo Día ¡Qué tal amigo, […]