Salmo 31, la misericordia te rodea, veintidós de marzo

Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con […]

Salmo 22, nada me falta, diez de marzo

Salmo 22 nada me falta. Vivimos en la cultura de la «falta»: siempre nos falta dinero, tiempo o reconocimiento. Este salmo empieza con una declaración de guerra contra la insatisfacción: «Nada me falta». Prácticamente, nos invita a practicar la confianza radical. Tener «pies de descanso» en «verdes praderas» significa aprender a desconectar para conectar con Dios. El descanso no es un lujo, es una necesidad espiritual para que Él pueda «reparar nuestras fuerzas».

Salmo 4, en el silencio de vuestro lecho, nueve de febrero

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». El viento […]

Salmo 147, paz en las fronteras, uno de febrero

Les enseñó muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos: «Escuchad: salió el sembrador a […]

Salmo 66, riges y gobiernas, uno de enero

  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al […]

Salmo 124, Paz y Confianza, veintiuno de diciembre

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os […]

Salmo 121, ¡Vamos!, dieciocho de diciembre

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «En verdad os digo que no ha nacido […]

Salmo 120, guardián atento, diecisiete de diciembre

Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los […]

Salmo 119, ¡cómo proclamo la Paz!, dieciséis de diciembre

EN aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó […]

Salmo 118 XXI, mucha paz, catorce de diciembre

  Jesús se detuvo y mandó que le trajeran al ciego. Cuando lo tuvo a […]