Salmo 75 A, ¡Deslumbrante!…, dieciséis de junio

Señor Dios, Tú eres deslumbrante y magnífico, y Tu presencia es capaz de quebrar la espada y la guerra. Te pido que hoy te manifiestes en mi vida y traigas Tu paz a mis pensamientos y a mis relaciones. Inmoviliza cualquier ataque de ansiedad, miedo o discordia que intente asaltarme. Que los problemas que hoy me amenazan pierdan su fuerza ante Tu poder, y que yo pueda caminar seguro bajo el amparo de Tu morada. Amén.

Salmo 72 C, tomas mi mano derecha, doce de junio

Señor Dios, perdona los momentos en que mi corazón se agria y me vuelvo ignorante ante Tus planes. Gracias porque, a pesar de mis flaquezas, Tú siempre estás conmigo y me sostienes de la mano derecha. Sé Tú mi herencia, mi porción y mi riqueza en este día; que contigo a mi lado la tierra pierda su brillo engañoso. Para mí lo único verdaderamente bueno es estar junto a Ti. Haz de mi alma Tu refugio y que mi vida entera proclame Tus maravillas. Amén.

Salmo 72 B, entrar en el Misterio y comprender, once de junio

Señor Dios, confieso que a veces me canso y me pregunto si vale la pena mantenerme firme en el bien. Cuando los pensamientos me resulten difíciles y me falte la comprensión, llévame a la intimidad de Tu presencia. Dame la gracia de entender que la prosperidad alejada de Ti es solo un suelo resbaladizo y un sueño que se desvanece. Sostén mis manos en la inocencia y hazme valorar el tesoro eterno de una conciencia en paz Contigo. Amén.

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Salmo 69, lo celebraré, cinco de junio

Jesús les dijo: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí […]

Salmo 64, la flor de azahar, veinticinco de mayo

Señor Dios, salvador nuestro y esperanza del mundo, gracias porque Tus respuestas siempre superan mis expectativas. Mis errores me abruman, pero Tu perdón me levanta y me devuelve la paz. Riega hoy los desiertos de mi corazón, suaviza mis durezas con la llovizna de Tu gracia y haz que mi vida dé frutos de alegría y generosidad. Confío en que me cuidas y me enriqueces sin medida. Que hoy pueda ser un reflejo de Tu abundancia. Amén.

Salmo 61, el jazmín blanco, veintidós de mayo

Señor, ante las tensiones del día y las palabras falsas que a veces me rodean, elijo que mi alma descanse solo en Ti. Tú eres mi roca, mi salvación y mi alcázar: ¡no vacilaré! Te entrego mis afanes y desahogo ante Ti mi corazón, confiando en Tu poder y en Tu gracia. Recuérdame hoy que las dificultades son solo un soplo y que mi vida está segura en Tus manos. Amén.

Salmo 60, El Edelweiss, veintiuno de mayo

Dios mío, escucha mi clamor y atiende a mi súplica en este momento en que el cansancio o la rutina intentan abatir mi corazón. Cuando me sienta lejos o desterrado de la paz, llévame a esa roca inaccesible que eres Tú mismo. Quiero habitar para siempre en Tu morada y cumplir mis compromisos día tras día, protegido por la guardia invencible de Tu gracia y Tu lealtad. Amén.

Salmo 54 B, el nardo, quince de mayo

Señor, Tú conoces el dolor de la traición y la herida de la confianza rota. Cuando las palabras de otros me hieran como puñales, rescata mi alma con Tu paz. Te entrego mis afanes y mis miedos, sabiendo que Tú no permitirás que yo caiga. En la mañana, en la tarde y al mediodía, mi confianza está puesta solo en Ti. Amén.

Salmo 54 A, la lavanda, catorce de mayo

En aquel tiempo Jesús les contestó a los fariseos: «El les dijo: «Bien profetizó Isaías […]