«Dice entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo […]
«Dice entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo […]
Señor-Adonai, mi Roca en quien no existe la maldad, qué bueno es darte gracias al comenzar el día y proclamar Tu misericordia desde la mañana. Te pido que hoy me concedas la fuerza del búfalo para superar cualquier obstáculo y que me unjas con el aceite nuevo de la alegría y la inspiración. Haz que mi vida esté bien plantada en Tus atrios, para que pueda crecer con la firmeza del cedro y la flexibilidad de la palmera, dando siempre un buen fruto para los demás. Amén.
Señor Dios, refugio nuestro de generación en generación, antes de que naciesen los montes Tú ya eras Dios. Ante la brevedad de mi vida, que pasa rápido y vuela, te pido hoy el don de la sabiduría: enséñame a calcular mis días para que adquiera un corazón sensato, libre de ansiedades triviales. Sáciame por la mañana con Tu misericordia para que toda mi jornada sea alegría y júbilo. Que Tu bondad baje hoy sobre mí y haga prósperas las obras de mis manos. Amén.
Señor Dios, gracias porque Tu amor hacia mí no es cambiante ni depende de mi perfección. Reconozco mis fragilidades y te pido que me corrijas con Tu sabiduría cuando me desvíe de Tu ley. Gracias porque, a pesar de mis caídas, jamás retiras de mí Tu favor ni desmientes Tu fidelidad. Mantén mi vida y mis proyectos estables bajo el amparo de Tu alianza, y haz que mi confianza en Ti permanezca tan firme y duradera como el sol en Tu presencia. Amén.
Señor Dios, mi Padre y mi Roca salvadora, gracias porque Tu mano está siempre conmigo y Tu brazo me hace valeroso frente a los desafíos diarios. Sé Tú mi escudo para que el desánimo no me engañe y las presiones del mundo no me humillen. Que Tu fidelidad y Tu misericordia me acompañen en cada decisión que tome hoy. Establece mi corazón en Tu paz y recuérdame en todo momento mi identidad de hijo amado y protegido. Amén.
Señor Dios mío, Tú que escuchas el grito que nace desde lo profundo del abismo, atiende hoy mi clamor. Cuando sientas que mis ojos se nublan de pesar, que las dificultades me encierran y que mis fuerzas fallan como las de un inválido, no te alejes. Aunque me cueste ver Tu luz y sienta que mi única compañía son las tinieblas, mantén mi alma unida a Ti. Recibe mi súplica sincera por la mañana, por el día y por la noche. Amén.
Señor Dios de los ejércitos, Dios y Pastor mío, vuelve Tu mirada hacia mí en este día. Mira la viña de mi vida, que Tú mismo plantaste y fortaleciste con Tu diestra. Cuando sienta que las dificultades derriban mis defensas o que el cansancio me hace comer llanto, ven a visitarme con Tu gracia. Protege mi camino, repara lo que esté roto en mi interior y no permitas que me aleje de Ti. Restáurame, Señor, haz brillar Tu rostro sobre mi jornada y dame Tu salvación. Amén.
Señor Dios, Tuyo es el día y tuya es la noche, Tú trazaste los límites de mi mundo y dominas cualquier tormenta. Mira hoy las dificultades que me acosan y no entregues mi vida al desánimo ni a la violencia del entorno. Protege a esta pequeña tórtola que confía en Ti. No te olvides de tus pobres ni dejes defraudado al oprimido. Levántate hoy en mi favor, toma las riendas de mis problemas y defiende Tú mi causa. Amén.
En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo: «Tomad mi yugo sobre vosotros y […]
Señor, hoy me siento como el salmista: confundido y un poco avergonzado por mis circunstancias. Siento que mis enemigos se ríen y que Tu auxilio tarda. No permitas que el escarnio me robe la paz. Aunque no entienda por qué permites este retroceso, ayúdame a no soltar Tu mano en medio de la burla. Amén.