Salmo 23, va a entrar el Rey de la Gloria, Domingo de Ramos

Este salmo es una liturgia de entrada. Originalmente celebraba la llegada del Arca de la Alianza al Templo de Jerusalén. Teológicamente, prefigura la Entrada Triunfal de Jesús en la Ciudad Santa. Él es el «Inocente de manos limpias y corazón puro» que tiene el derecho legal y divino de subir al Monte del Señor. Representa la soberanía de Dios sobre toda la creación y la purificación del culto que Cristo viene a instaurar con su propia entrega.

Salmo 23, Quién puede entrar en el palacio del Rey, once de marzo

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, […]

Salmo 22, nada me falta, diez de marzo

Salmo 22 nada me falta. Vivimos en la cultura de la «falta»: siempre nos falta dinero, tiempo o reconocimiento. Este salmo empieza con una declaración de guerra contra la insatisfacción: «Nada me falta». Prácticamente, nos invita a practicar la confianza radical. Tener «pies de descanso» en «verdes praderas» significa aprender a desconectar para conectar con Dios. El descanso no es un lujo, es una necesidad espiritual para que Él pueda «reparar nuestras fuerzas».

Salmo 23, manos inocentes – puro corazón, dos de noviembre

Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.» Jesús le dice: «Yo […]

Salmo 22, por años sin término, uno de noviembre

«Se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Como ellas temiesen e inclinasen el […]

Salmo 23, manos y corazón, veintitrés de junio

Acercándose, Jesús les dijo: «Y yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo». […]

Salmo 22, repara mis fuerzas, veintidós de junio

Jesús le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Pedro se entristeció […]

Salmo 41, fieles difuntos- la Vida un Don, dos de noviembre

San Agustín comentaba: “Una flor sobre la tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo […]

Salmo 23, un corazón puro, seis de octubre

Acercándose, Jesús les dijo: «Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo». […]

Salmo 22, me unges la cabeza, veinticuatro de enero

  En aquel tiempo, Jesús llega a casa con sus discípulos y de nuevo se […]