Salmo 64, la flor de azahar, veinticinco de mayo

Señor Dios, salvador nuestro y esperanza del mundo, gracias porque Tus respuestas siempre superan mis expectativas. Mis errores me abruman, pero Tu perdón me levanta y me devuelve la paz. Riega hoy los desiertos de mi corazón, suaviza mis durezas con la llovizna de Tu gracia y haz que mi vida dé frutos de alegría y generosidad. Confío en que me cuidas y me enriqueces sin medida. Que hoy pueda ser un reflejo de Tu abundancia. Amén.

Salmo 64, miércoles de Pascua

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Salmo 64, aplauden y cantan, siete de diciembre

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