Salmo 88 C, linaje y fidelidad perpetuos, cinco de julio

Señor Dios, gracias porque Tu amor hacia mí no es cambiante ni depende de mi perfección. Reconozco mis fragilidades y te pido que me corrijas con Tu sabiduría cuando me desvíe de Tu ley. Gracias porque, a pesar de mis caídas, jamás retiras de mí Tu favor ni desmientes Tu fidelidad. Mantén mi vida y mis proyectos estables bajo el amparo de Tu alianza, y haz que mi confianza en Ti permanezca tan firme y duradera como el sol en Tu presencia. Amén.

Salmo 87, con el alba, dos de julio

Señor Dios mío, Tú que escuchas el grito que nace desde lo profundo del abismo, atiende hoy mi clamor. Cuando sientas que mis ojos se nublan de pesar, que las dificultades me encierran y que mis fuerzas fallan como las de un inválido, no te alejes. Aunque me cueste ver Tu luz y sienta que mi única compañía son las tinieblas, mantén mi alma unida a Ti. Recibe mi súplica sincera por la mañana, por el día y por la noche. Amén.

Salmo 81, juzga rodeado de ángeles, veinticinco de junio

Señor Dios, Tú que eres el Juez supremo y el único dueño de todos los pueblos, levántate hoy en mi vida para poner orden y justicia. Dame un corazón sensible al dolor del desvalido, del huérfano y del necesitado. Líbrame de la insensatez de caminar a oscuras buscando mi propio beneficio o poniéndome de parte del culpable. Que mis acciones y palabras sirvan hoy para fortalecer los cimientos del orbe a través de la verdad y la compasión. Amén.

El sol abre su corazón al río Paraná, y pinta el eielo de color naranaja, imagen de Ayrin Nava

Salmo 79, no nos alejaremos de ti, veintitrés de junio

Señor Dios de los ejércitos, Dios y Pastor mío, vuelve Tu mirada hacia mí en este día. Mira la viña de mi vida, que Tú mismo plantaste y fortaleciste con Tu diestra. Cuando sienta que las dificultades derriban mis defensas o que el cansancio me hace comer llanto, ven a visitarme con Tu gracia. Protege mi camino, repara lo que esté roto en mi interior y no permitas que me aleje de Ti. Restáurame, Señor, haz brillar Tu rostro sobre mi jornada y dame Tu salvación. Amén.

Salmo 77 C, se Acordaban de la Roca, veintiuno de junio

Señor Dios, reconozco que muchas veces mi corazón no es del todo sincero y que te busco más por mis necesidades que por el deseo de estar contigo. Gracias por Tu infinita paciencia, por sentir lástima de mis caídas y por reprimir Tu enojo cuando te fallo. Gracias porque te acuerdas de que soy de carne, un suspiro en el tiempo. Limpia mis labios de toda adulación falsa y hazme hoy fiel a Tu alianza de amor. Amén.

Salmo 75 B, ¡cumplidlos!…, diecisiete de junio

Señor Dios, Tú eres grande y temible ante la soberbia del mundo, pero eres refugio y salvación para los limpios de corazón. Te pido que hoy te pongas en pie en mi favor y defiendas mi causa ante cualquier situación que intente oprimirme o quitarme la paz. Que incluso las dificultades y la cólera del entorno se transformen en una oportunidad para alabarte. Ayúdame a cumplir mis promesas y a vivir con la seguridad de que Tú gobiernas con justicia sobre todos los reyes de la tierra. Amén.

Salmo 72 C, tomas mi mano derecha, doce de junio

Señor Dios, perdona los momentos en que mi corazón se agria y me vuelvo ignorante ante Tus planes. Gracias porque, a pesar de mis flaquezas, Tú siempre estás conmigo y me sostienes de la mano derecha. Sé Tú mi herencia, mi porción y mi riqueza en este día; que contigo a mi lado la tierra pierda su brillo engañoso. Para mí lo único verdaderamente bueno es estar junto a Ti. Haz de mi alma Tu refugio y que mi vida entera proclame Tus maravillas. Amén.

Salmo 71 A, florecen…, la paz y la justicia, ocho de junio

Dios mío, confía Tu juicio a mi corazón para que pueda actuar hoy con rectitud. Ayúdame a ser un defensor de la paz en mis palabras y acciones, socorriendo a quien se siente abrumado y siendo justo en mis decisiones. Que Tu gracia

baje sobre mi vida como llovizna que empapa la tierra, para que a mi alrededor florezca la armonía. Que todos mis esfuerzos busquen siempre el bien común y la gloria de Tu nombre. Amén.

Salmo 68 C, revivirá vuestro corazón, cuatro de junio

Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro […]

Salmo 68 A, con el agua al cuello, dos de junio

En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo: «Tomad mi yugo sobre vosotros y […]