Salmo 75 B, ¡cumplidlos!…, diecisiete de junio

Señor Dios, Tú eres grande y temible ante la soberbia del mundo, pero eres refugio y salvación para los limpios de corazón. Te pido que hoy te pongas en pie en mi favor y defiendas mi causa ante cualquier situación que intente oprimirme o quitarme la paz. Que incluso las dificultades y la cólera del entorno se transformen en una oportunidad para alabarte. Ayúdame a cumplir mis promesas y a vivir con la seguridad de que Tú gobiernas con justicia sobre todos los reyes de la tierra. Amén.

Salmo 75 A, ¡Deslumbrante!…, dieciséis de junio

Señor Dios, Tú eres deslumbrante y magnífico, y Tu presencia es capaz de quebrar la espada y la guerra. Te pido que hoy te manifiestes en mi vida y traigas Tu paz a mis pensamientos y a mis relaciones. Inmoviliza cualquier ataque de ansiedad, miedo o discordia que intente asaltarme. Que los problemas que hoy me amenazan pierdan su fuerza ante Tu poder, y que yo pueda caminar seguro bajo el amparo de Tu morada. Amén.

Salmo 73 A, abandonados, trece de junio

Señor Dios, a veces miro a mi alrededor y siento que las dificultades destrozan mi paz y que Tu silencio se prolonga demasiado. No me escondas Tu mano en este día de prueba. Acuérdate de que soy tuyo, de que me has rescatado y sostenido en tantas ocasiones. Aunque hoy no vea señales claras ni sepa el desenlace de mis problemas, elijo creer que Tú sigues siendo mi Rey y el autor de mi victoria. Ven en mi ayuda y reconstruye lo que se ha roto en mi corazón. Amén.

Salmo 71 B, después de la siembra llega la cosecha, nueve de junio

Señor Dios, te bendigo en este día porque Tú eres el único que hace maravillas en mi historia. Gracias porque sé que mi vida y mis preocupaciones son valiosas a Tus ojos, y porque nunca dejas desamparado al que no tiene protector. Multiplica hoy el fruto de mi trabajo como el trigo en los campos y derrama Tu bendición sobre mi familia y mis proyectos. Que Tu nombre glorioso sea alabado siempre en todo lo que haga. ¡Amén, amén!

Salmo 71 A, florecen…, la paz y la justicia, ocho de junio

Dios mío, confía Tu juicio a mi corazón para que pueda actuar hoy con rectitud. Ayúdame a ser un defensor de la paz en mis palabras y acciones, socorriendo a quien se siente abrumado y siendo justo en mis decisiones. Que Tu gracia

baje sobre mi vida como llovizna que empapa la tierra, para que a mi alrededor florezca la armonía. Que todos mis esfuerzos busquen siempre el bien común y la gloria de Tu nombre. Amén.

Salmo 70 A, pasan los años, seis de junio

Jesús les dijo: «vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se […]

Salmo 67 A, la flor del ceibo, veintinueve de mayo

Señor Dios, Padre de los desvalidos y protector de mi vida, levántate hoy en mi corazón y disipa todos mis temores, dudas y ansiedades como el humo que se lleva el viento. Tú que caminas conmigo por los desiertos de la vida, derrama Tu lluvia copiosa sobre mi alma extenuada. Dame la gracia de vivir hoy en Tu presencia con un corazón rebosante de alegría, sabiendo que Tú me preparas un lugar seguro y que Tu bondad nunca me va a faltar. Amén.

Salmo 65 A, La Flor del Oroazul, veintiséis de mayo

Señor Dios de poder, Tú conoces los momentos en los que me siento en la trampa o abrumado por las cargas de la vida. Gracias porque sé que me estás refinando como a la plata, quitando de mí lo que no sirve para hacerme brillar más. No dejes que mis pies tropiecen en medio de la tormenta. Dame la fuerza para cruzar el fuego y el agua, manteniendo la mirada fija en Ti, sabiendo que muy pronto me darás el respiro que tanto necesito. Amén.

Salmo 57, el Cardo Mariano, dieciocho de mayo

Oh Dios, que miras la rectitud de las acciones humanas, pon freno a la violencia y al engaño de los que abusan de su poder. Rompe la fuerza de las situaciones que nos asfixian y nos dañan. Danos la gracia de no contaminarnos con el veneno de la mentira. Concédenos caminar siempre con las manos limpias, sabiendo que la justicia y la verdad te pertenecen a Ti. Amén.

Salmo 50, la azucena, diez de mayo

Entonces, se acercó Pedro a preguntarle: -Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano […]