Salmo 43 B, ¡ahora!, veintiocho de abril

Señor, hoy me siento como el salmista: confundido y un poco avergonzado por mis circunstancias. Siento que mis enemigos se ríen y que Tu auxilio tarda. No permitas que el escarnio me robe la paz. Aunque no entienda por qué permites este retroceso, ayúdame a no soltar Tu mano en medio de la burla. Amén.

Salmo 73 A, levántate, once de septiembre

Entonces Jesús les dijo: Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que […]

Salmo 82, Soberano, ocho de mayo

  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz […]