Salmo 70 B, desde mi juventud, siete de junio

Señor Dios, aunque el camino haya sido difícil y me hayas hecho pasar por peligros muchos y graves, yo decido seguir esperando en Ti. Gracias por instruirme desde mi juventud y por no abandonarme nunca. Te pido que hoy acrecientes mi dignidad y me consueles de nuevo, para que mis labios y mi alma, que Tú redimiste, no dejen de cantar Tu lealtad. Que mi vida sea un testimonio vivo de que no hay nadie como Tú. Amén.

Salmo 65 B, flor de alcaparra, veintisiete de mayo

Señor Dios, aquí estoy para cumplir lo que mis labios prometieron cuando me encontraba en peligro. Gracias porque me escuchaste, porque no rechazaste mi súplica ni me retiraste tu favor cuando más lo necesitaba. Limpia mi corazón de cualquier mala intención o doblez para que mi oración sea siempre transparente ante Ti. Dame la valentía de compartir con el mundo tus maravillas y que mi vida entera sea un canto de agradecimiento. Amén

Salmo 65 B, Venid a escuchar, veintiséis de agosto

Entonces Jesús les respondió: Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y […]

Salmo 125, llena de risas y cantares, tres de agosto

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: « El Reino de los Cielos se […]