María con Gabriel arcángel
  1. Invocación inicial

Pedimos protección del lugar y de nuestra persona al ángel de la guarda, a nuestro ángel personal. Oración del Padrenuestro y el Avemaría

Luego puedes decir:

Ven Espíritu Santo ilumina mi mente, da calor a mi corazón para que entienda los mensajes de María que desata los nudos de mi vida. Con la ayuda de los ángeles guía mis caminos y dame fuerza para desatar esos nudos que voy descubriendo. Amén

  1. Lectura:

» Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.»

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

  1. Reflexión:

En silencio habla con María ábrele la puerta de tu corazón, que ella pueda entrar en él.
Fíjate como ella habla con los ángeles, en este caso con el arcángel Gabriel.

Presta atención a cómo termina ese diálogo.

Uno de los nudos más fuertes que puede costar desatar es aceptar lo que ES. La realidad. La confusión de que nuestros deseos, nuestros propósitos son los que tienen que formar parte de la realidad. El éxito, la fama, la riqueza, el prestigio. La mayor parte, por no decir todo, lo que realmente es importante, se gesta en el silencio, de forma discreta y sencilla. Así como en este episodio de la vida de María.

¿Aceptas la realidad?. ¿Te rebelas contra ella?. ¿Te desesperaras? ¿Entiendes y amas la grandeza de las cosas sencillas de cada día? ¿Esperas grandes espectáculos en tu existencia? ¿Qué cosas te hacen feliz? ¿Cuáles infeliz?
Piensa en la respuesta de María (que se haga en mí según tu palabra) y busca un pequeño nudo de tu vida que hoy, –sí ahora, hoy– quieras desatar.

Tiempo de silencio

  1. Oración a María que Desata los Nudos:

Oh María, que guiada por los ángeles de la Luz has sabido interpretar la voz de la Sabiduría en tu corazón para ir tomando las decisiones adecuadas en cada momento de tu vida. Que puede ver con claridad cada uno de los nudos que impiden que mi vida fluya por senderos de paz, de armonía y de plenitud.

La cinta de mi vida la pongo en tus manos.
Muéstrame la forma, después de ver esos nudos, de desatarlos con tu guía y la ayuda de los ángeles de la luz.

Oh María que desate los nudos de mi vida. Amén
Oh María que desate los nudos de mi vida. Amén
Oh María, que desate los nudos de mi vida. Amén

  1. Invocación final:

Agradezco a mi ángel de la guarda su compañía y su protección del lugar, de mi energía durante este diálogo con Uriel y sus ángeles.
Termino con el Padrenuestro, el Avemaría y esta advocación que es la más antigua conocida, con el cambio de la advocación a María.
Bajo tu protección nos acogemos, Oh María que desatas los nudos, no desoigas las peticiones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos siempre de todo peligro. Amén.
Si quieres conocer el origen de esta invocación haz clic aquí.

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