Antonio predica a los peces

Día Segundo:  Los nuevos planes

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Pedimos a nuestro ángel de la guarda, a nuestro ángel personal, protección del lugar y de nuestra persona, pedimos que nos lleve en espíritu a la presencia de los ángeles que rodean a san Antonio de Padua para recibir las gracias y los mensajes que nuestro espíritu anhela.

Oración del Padrenuestro y el Avemaría

Oración inicial

Recibo todo lo que el Espíritu Santo, envíe para mí, para mi familia, para la ciudad y la nación en la que vivo, para el planeta tierra, para el universo, por medio de Antonio; para que de esta forma guiado por ese mismo Espíritu, sea, como lo fue el mismo Antonio de Padua, un faro de luz y amor para todos los que me rodean. Amén.

De la vida de San Antonio

El 16 de enero de 1220 fueron martirizados en Marrakech los franciscanos que habían pasado por Coimbra, donde se encontraba Antonio. Sus restos mortales fueron llevados a la iglesia de Santa Cruz en esa ciudad. Estos acontecimiento junto a los milagros que acompañaban a las reliquias de estos mártires llamaron la atención del joven Antonio que se hizo amigo de los franciscanos del pequeño convento de San Antón. De ahí nació su fuerte deseo de ir a tierras de los musulmanes a anunciar el Evangelio. En ese mismo año, impulsado por este deseo se hizo fraile franciscano. Hacia el año 1221 Antonio marchó a Marruecos con un compañero. Pero, sus planes quedaron truncados por una grave enfermedad lo tuvo en cama varios meses, y lo obligó a regresar a su patria.

De los escritos de Antonio de Padua:

Jesús, habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches…
Cuando finalmente el diablo le tentó de avaricia, le respondió Jesús: Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás. Todos los que aman el dinero o las glorias mundanas, se postran ante el diablo y lo adoran. Pero nosotros, por quienes Jesucristo descendió al vientre de una Virgen y se sometió al tormento de una cruz, instruidos por su ejemplo, vayamos al desierto de la penitencia y con su ayuda moderemos el ímpetu de la gula, el viento de la vanagloria, el incendio de la avaricia. Adoremos a Aquel a quien los ángeles sirven
.

Reflexión: ¿Son fuertes las palabras de Antonio de hoy? Quizás no lo eran tanto para su época. A nosotros nos vienen bien para pensar, reflexionar y dejarnos guiar por el Espíritu: ¿me he peleado y perdido la paz alguna vez por dinero o cosas materiales? ¿de uno a cinco qué lugar ocupa en el tiempo de cada día las preocupaciones por el dinero? Pensaste alguna vez: ¿soy una persona avariciosa? Busca en el diccionario y la palabra avaricia. ¿Te refleja en algún aspecto esa definición?
También puedes preguntarte: ¿alguna vez se te cayeron tus planes, como le pasó a Antonio? ¿Cómo reaccionaste? ¿Cómo te fue después de esa vivencia?

Hablo con Antonio de Padua unos instantes sobre estos temas u otros….

Oración por intercesión de Antonio de Padua

Oh Dios que siguiendo el ejemplo de Antonio de Padua pueda recibir la sabiduría del Espíritu Santo en mi corazón y pueda darles el lugar adecuado a mis anhelos, ocupaciones, deseos, a los bienes materiales y al dinero. Que sepa manejarme de tal forma que nunca me deje robar la paz y la alegría de vivir. Que mi trabajo, mis ocupaciones sean siempre motivos de alegría en cada día de mi existencia. Así sea Amén.

Te invito a recitar la famosa oración que millones de personas recitan recordando a Antonio de Padua en todo el mundo, haz clic aquí

Invocación final:

Agradezco a mi ángel de la guarda por su compañía y por la protección del lugar, de mi energía durante este diálogo con Antonio de Padua y de los ángeles que le rodean.

Termino con el Padrenuestro y el Avemaría

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