Tercer día: Una vida discreta y sencilla

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Pedimos a nuestro ángel de la guarda, a nuestro ángel personal, protección del lugar y de nuestra persona, pedimos que nos lleve en espíritu a la presencia de los ángeles que rodean a san Antonio de Padua para recibir las gracias y los mensajes que nuestro espíritu anhela.

Oración del Padrenuestro y el Avemaría

Oración inicial

Recibo todo lo que el Espíritu Santo, envíe para mí, para mi familia, para la ciudad y la nación en la que vivo, para el planeta tierra, para el universo, por medio de Antonio; para que de esta forma guiado por ese mismo Espíritu, sea, como lo fue el mismo Antonio de Padua, un faro de luz y amor para todos los que me rodean. Amén.

De la vida de San Antonio

La nave en que regresaba Antonio a Portugal, llevada por una fuerte tormenta terminó en las playas de Sicilia, donde  Antonio desembarcó para ir a Mesina y luego a Asís, la ciudad donde había nacido Francisco de Asís y donde estaban reunidos toso los franciscanos para organizar. Antonio asistió y luego fue enviado al monasterio de Monte Paolo, cerca de Forlí. Allí vivió durante quince años, en una vida sencilla, de estudio, de contemplación, preparándose para cumplir su misión. Hasta que un acontecimiento concreto va a transformar por completo.

De los escritos de San Antonio

¡Oh inestimable dignidad de María! ¡Oh inenarrable sublimidad de la gracia! ¡Oh inescrutable profundidad de misericordia! (…)

Te rogamos, pues, Señora nuestra, ínclita Madre de Dios, ensalzada por encima de los ángeles, que llenes con la gracia celestial el vaso de nuestro corazón; que lo hagas resplandecer con el oro de la sabiduría; que lo fortalezcas con el poder de tu virtud; que lo adornes con las piedras preciosas de las virtudes; que derrames sobre nosotros el óleo de tu misericordia, tú, olivo bendito, para que cubras la multitud de nuestros pecados, a fin de que merezcamos ser levantados a la altura de la gloria celestial y ser bienaventurados con los bienaventurados. (…) Amén, Aleluya.

Reflexión: Me decías compungido: En mi vida nunca pasa nada, todo es rutina y aburrimiento. ¿Has pensado así alguna vez? ¿Qué te gustaría que pasara en tu vida? ¿Alguna vez tuviste un sueño, un deseo que se cumplió? Después de cumplirlo, ¿cuánto tiempo duró tu dicha y gozo?
La vida en sí misma es maravillosa, si la miras con profundidad, si puedes ver más allá de las apariencias. Quince años de vida sencilla en un pequeño pueblo la de Antonio. O quizás recuerdes los treinta años totalmente desconocidos de Jesús. O la vida de su madre, María, sencilla, discreta, poco conocida pero profunda y fructífera.

Hablo con Antonio de Padua unos instantes sobre estos temas u otros….

Oración por intercesión de Antonio de Padua

Oh Dios que siguiendo el ejemplo de Antonio de Padua pueda abrir los ojos a la realidad de la vida y descubrir la grandeza oculta en las cosas normales y sencillas de cada día. Que el Espíritu Santo abra mi corazón y pueda recibir la sabiduría que procede de lo Alto para vivir con agradecimiento cada segundo de mi existencia. Así sea. Amén.

Te invito a recitar la famosa oración que millones de personas recitan recordando a Antonio de Padua en todo el mundo, haz clic aquí

Invocación final:

Agradezco a mi ángel de la guarda por su compañía y por la protección del lugar, de mi energía durante este diálogo con Antonio de Padua y de los ángeles que le rodean.

Termino con el Padrenuestro y el Avemaría.

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