Día 5: el fruto del silencio es la oración

¡Bienvenidos al quinto día de esta novena!

 

Empezamos como siempre invocando al ángel de la guarda, al tuyo, y, en este caso, al de Madre Teresa de Calcuta.

Puedes hacerlo diciendo: Angel de la Guarda comunícate con el ángel de la Guarda de Madre Teresa y así pueda recibir el aliento de vida que acompañó y guió a Madre Teresa en su camino por el planeta tierra.

Continúa rezando:

✔️Un Padre Nuestro

✔️Un Ave María

¿Qué nos dice la lectura de hoy?

Libro de Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga».

 ¿Qué nos dice Madre Teresa hoy?

No podemos entrar inmediatamente en la presencia de Dios, sino a condición de que hagamos la experiencia de un silencio interior y exterior. Por eso, hemos de adoptar como propósito especial el silencio de la mente, de los ojos y de la boca – Madre Teresa

Madre Teresa de Calcuta  entre los pobres. ¿De dónde saca la fuerza? El primer paso para tomar la energía de su ingente nuevo trabajo entre los pobres más pobres se llama Silencio que lleva a orar. Silencio de los ojos, silencio de la boca, silencio de la mente.

A la luz del Espíritu Divino te hago una pregunta:
Silencio de la boca ¿de qué hablas, cuáles son tus temas favoritos? ¿Sabes guardar silencio y ser prudente con lo que dices?
Dice Madre Teresa: El silencio de la boca nos enseñará muchísimas cosas: a hablar con Cristo; a estar alegres en los momentos de desolación; a descubrir muchas cosas prácticas para decir.
Silencio de los ojos ¿Qué entra por tus ojos: violencia, vidas ajenas, erotismo, cosas vanales..?, ¿sabes cuántas horas tus ojos miran la pantalla: tv, redes, whatsapp…?
Dice Madre Teresa: Guardemos, entonces, el silencio de los ojos, el cual nos ayudará siempre a ver a Dios. Los ojos son como dos ventanas a través de las cuales Cristo y el mundo penetran en nuestro corazón.
Silencio de la mente: ¿Qué pensamientos, deseos, dedicas tiempo en tu mente? ¿Positivos o negativos; pesimistas u optimistas; alegres o tristes?
Dice Madre Teresa: la Virgen María «conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón». Este silencio la aproximó tanto al Señor, que nunca tuvo que arrepentirse de nada.

La lectura de hoy dice: «Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre» «. ¿Cuántas veces entras en tu Cuarto de Silencio al día?

Oración del día:

Oh Dios, empiezo este quinto  día acompañado de mi ángel y con Teresa de Calcuta, quiero recorrer los caminos de mi vida con la fuerza del Amor. A partir de hoy, valoro y amo todo lo que estoy haciendo, mi trabajo, mis quehaceres cotidianos, mis pequeñas ocupaciones de cada día. Desde los más sencillos, desde los más pequeños. Que en todos ellos imprima la fuerza, la energía, el corazón; que todos y cada uno, lleven el sello perenne y profundo del Amor. En este quinto día voy a estar atento a las palabras que salen de mi boca, atento a las imágenes que entran por mis ojos y atento a los pensamientos que danzan en  mi mente, desde el silencio; para orar y agradecer cada instante de mi vida . Amén Amén Amén

Continúa orando:

✔️Agradezco a mi ángel de la Guarda y al de Madre Teresa de Calcuta

✔️Un Padre Nuestro

✔️Un Ave María

Oración Guía de la Vida de Madre Teresa de Calcuta:

» El fruto del silencio es la oración; el fruto de la oración es la fe; el fruto de la fe es el amor; el fruto del amor es el servicio; y el fruto del servicio es la paz «.

Señor, abre nuestros ojos, que te reconozcamos en nuestros hermanos y hermanas.
Señor, abre nuestros oídos, que escuchemos las llamadas de aquellos que tienen hambre. De los que tienen frío, de los que tienen miedo, de los que están oprimidos.
Oh, Jesús, abre nuestros corazones. Que nos amemos unos a otros como tú nos amas. Renueva en nosotros tu espíritu, oh Dios, danos libertado y unidad. Amén«

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https://www.deoao.org/metanoia/sobre-el-silencio-y-la-espiritualidad.html

«El silencio nos proporciona una visión nueva de todas las cosas; las palabras no procuran la luz, aumentan en nosotros la confusión»

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