Decía Francisco, el Papa, La misericordia a la cual somos llamados abraza a toda la creación, que Dios nos ha confiado para ser cuidadores y no explotadores, o peor todavía, destructores.
Y, en otra ocasión recordaba, Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios.
Necesita el universo tu corazón misericordioso, como el de Dios, que llena la tierra. Únete a esa marea de personas que siembran misericordia, compasión, comprensión…,
Feliz día, feliz jornada a todos los que comparten la Misericordia de Dios.

