Foto María José Galarza
Nos vamos a la playa de Miami. Foto de María José Galarza

Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.
Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
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Seguimos con el salmo más largo y con las siguientes ocho estrofas (7+1 haz clic aquí) que nos ayudan a seguir reflexionando y meditando. Cuando uno encuentra la ley de Dios en su corazón, nada ni nadie se interpone en su camino cortándolo. La ley escrita en su corazón le da aliento, fortaleza…, como «peregrino en la tierra», avanza sabiendo hacia dónde y con quien. Avanza, llevando en tu corazón la paz y la serenidad que te guían por el buen camino.
El avance será arduo, hay fuerzas que se interpondrán pero:
Afirmación: Soy peregrino en la tierra.
Bendiciones. Feliz día.

Salmo 118 G (III)

G
¿C
uida de tu servidor  y viviré 
para cumplir tu palabra.

Abre mis ojos y contemplaré
las maravillas de tu ley.

 Soy peregrino en la tierra:
no me ocultes tus mandatos.

Mi vida se consume deseando
siempre tus mandamientos.

Amonesta a los malditos soberbios
que se apartan de tus mandatos.

Retira de mí el insulto y el desprecio,
porque guardo tus preceptos.

Aunque los poderosos conspiren contra mí,
tu siervo medita tus órdenes.

También tus preceptos son mi delicia,
son mis consejeros.

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One thought on “Salmo 118 III, soy peregrino en la tierra, veinte de enero

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