La Primavera se acerca, imagen de Cecilia Moraes

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
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Hoy vamos a necesitar un Abogado Especial.

Puede que alguna vez nos sintamos como el salmista que hoy invoca a Yhavé pidiendo que aparte de su camino a los enemigos que le atacan sin motivo.
Puede que alguna vez se den estas circunstancias en tu vida. Esta oración te ayudará a entender la situación.

Recuerda que los peores enemigos son los que trabajan por dentro en tu mente, el egoísmo, la envidia, la avaricia, la maledicencia, el hablar mal de los demás, el orgullo…, enemigos poderosos, ya lo hemos dicho más de una vez. El Señor sale en tu defensa si no te dejas embaucar por esos sutiles y poderosos enemigos.

Este es un salmo imprecatorio (de súplica contra los enemigos). Lo más potente no es que el salmista pida armas, sino que le pide a Dios: «Dime: ¡Yo soy tu victoria!». Antes de que cambie la situación externa, el salmista necesita oír que Dios está de su lado. Dios aquí no es solo un pastor tierno, es un guerrero que defiende al débil.

  Herramientas 

  • 🗣️ Jaculatoria:

«Señor, dime hoy al corazón: ‘¡Yo soy tu victoria!'»
«Señor, ¿quién cómo Tú?
Por cierto, recuerdo que este es el significa de Miguel (¿Quién como Dios?)

  • 🎯Reto del día: «Delegación de Conflictos». Identifica a esa persona o situación que te está «persiguiendo» o quitando el sueño y que no tiene solución, solo puedes aceptar la situación. El reto es entrega el expediente a Dios. Cada vez que pienses en ese problema sin solución, repite: «Señor, Tú eres mi abogado, litiga Tú por mí». Suelta si ya hiciste todo lo que podías; deja que el «Ángel del Señor» se encargue.

Paz y Bien hasta mañana.

Léelo o escúchalo:

Escrito a mano por Mónica de Aitue VGB Cb Argentina

Salmo 34 A

Litiga, Señor, contra los que litigan contra mí,
ataca a mis atacantes;
empuña el escudo y la adarga,
levántate y ven en mi ayuda;

blande la espada y la pica
contra mis perseguidores;
dime: ¡Yo soy tu victoria!

Sufran una derrota vergonzosa
los que me persiguen a muerte,
retrocedan humillados
los que planean mi desgracia;

sean como tamo al viento,
acosados por el ángel del Señor;
sea su camino oscuro y resbaladizo
perseguidos por el ángel del Señor.

Porque sin motivo me tendían redes
sin motivo me cavaban zanjas mortales.
Que los sorprenda una desgracia imprevista,
que los enrede la red que escondieron
y caigan dentro de la zanja.

Yo festejaré al Señor
y celebraré su victoria.

Todos mis huesos proclamarán:
Señor, ¿quién como tú,
que defiendes al débil del poderoso,
al débil y pobre del explotador?

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One thought on “Salmo 34 A, el Juez competente, veintisiete de marzo

  1. Señor…
    Quién como tú, que defiendes al débil del poderoso…
    al débil y pobre del explotador?
    Amén

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