
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser».
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El salmista vuelve a sentirse abrumado, pero ahora tiene una herramienta nueva: la certeza de que Dios piensa en él
El ser humano se siente desvalido, necesitado. Como ser finito se siente superado por muchas realidades.
El salmista, a pesar de haber manifestado en la primera parte (el salmo que leímos ayer) su confianza en Adonai (el Señor), a veces se desalienta, ante ciertas circunstancias que le superan, e insiste en que necesita de Dios para salir adelante.
El desaliento es humano. Salir cuánto antes de él, es humano y de valientes.
🗣️ Herramientas
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Jaculatoria: «Señor, tú eres mi auxilio y mi liberación; ¡Dios mío, no tardes!»
o también: Adonai (el Señor) cuida de mí. -
Reto del día: «El Pensamiento Inverso». Cada vez que un pensamiento negativo te asalte hoy («no puedo con esto», «qué solo estoy»), sustitúyelo por la verdad del salmo: «El Señor está pensando en mí ahora mismo». El reto es actuar como alguien que sabe que es importante para Dios.
Léelo o escúchalo:
Paz y Alegría.
Salmo 39 B
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.
No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.
Tú, Señor, no me cierres tus entrañas,
que tu misericordia y tu lealtad
me guarden siempre,
porque me cercan desgracias sin cuento.
Se me echan encima mis culpas,
y no puedo huir;
son más que los pelos de mi cabeza,
y me falta el valor.
Señor, dígnate librarme;
Señor, date prisa en socorrerme.
Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación.
Yo soy pobre y desgraciado,
pero el Señor cuida de mí;
tú eres mi auxilio y mi liberación:
Dios mío, no tardes.
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Concuerdo en el hecho de que el desaliento es humano, sin embargo, aquellos que hoy tienen dificultades para ver la salida, no son menos valientes que aquellos que ya salieron de tal estado. La valentía se construye y al igual que el desaliento, es un proceso, que, como dice el salmista, es acompañado por Dios. Paz y bien.