Río Ardeche con niebla mirando a Aiguèze, imagen de Emma Quiroz

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

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Y lo más doloroso llega en la tercera parte porque somos llevados al matadero y sufrimos «por tu causa», no por nuestra culpa. Este  dolor espiritual es más fuerte e intenso que el físico o incluso que el mismo destierro.
A pesar de ello, nuestra fe no tiembla porque Dios puede espabilarse en cualquier momento y levantarnos de la humillación. Si lo hizo antiguamente, ¿por qué no puede hacerlo ahora? Dios se levantará y nos redimirá.

El salmista es muy valiente deja de quejarse y pasa a la «ofensiva espiritual«. El pueblo no está solo  pidiendo perdón por un pecado; están reclamando justicia porque están siendo fieles y aun así sufren. Desde el polvo es desde donde sale el grito más fuerte de redención.

🗣️ Herramientas

  • Jaculatoria: > «¡Levántate, Señor! Redímenos por tu misericordia.»
    También: Él penetra los secretos del corazón.

  • Reto del día: «Honestidad Radical» Hoy, si algo te duele o te parece injusto, no trates de usar palabras bonitas con Dios. El reto es decirle exactamente cómo te sientes, incluso si estás enfadado o confundido. Úsalo como un «despertador» para tu propia fe. Él «penetra los secretos del corazón» y valora tu sinceridad más que el protocolo.

Léelo escúchalo:

Paz y bien, bendiciones.

Salmo 43 C

Todo eso nos viene encima,
sin haberte olvidado
ni haber violado tu alianza,
sin que se volviera atrás nuestros pasos;
y tú nos arrojaste a un lugar de chacales
y nos cubriste de tinieblas.

Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios
y extendido las manos a un dios extraño,
el Señor lo habría averiguado,
pues él penetra los secretos del corazón.

Por tu causa nos degüellan cada día,
nos tratan como ovejas de matanza.
Despierta, Señor, ¿por qué duermes?
levántate, no nos rechaces más.
¿Por qué nos escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión?

Nuestro aliento se hunde en el polvo,
nuestro vientre está pegado a suelo.
Levántate a socorrernos,
redímenos por tu misericordia.

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