Cañón del Sumidero, Chiapas México, imagen de Xochtil Arias

Jesús respondió a los fariseos: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”.

Salmo 124 (125) — Los que confían en el Señor son como el monte Sion ⛰️
(Avanzando en la colección de los Salmos Graduales o Cantos de Ascensión, los peregrinos entonaban este poema al contemplar la solidez de las montañas que rodean a Jerusalén, símbolo de la protección e inquebrantable estabilidad que Dios concede a quienes confían en Él).

Hay varios puntos interesantes en este salmo. Importantísimos. Resalto dos:
Primero: La sinceridad de corazón, no hay evolución espiritual, las buenas palabras, las buenas apariencias, las buenas…., no son nada son hojas secas que se lleva el viento otoñal…, sin sinceridad de corazón…
Segundo: La Confianza. El des-confiado se va cerrando y pierde la esencia de la vida. El confiado, se llevará algunos rasguños más o menos profundos pero está abierto a la Vida.

Mantra El Señor Dios rodea a su pueblo
Otro Decreto: Los que confían en el Señor.
O también, –uno que me fascina, a nivel personal–, ¡PAZ!

Reto del día 🎯 Hoy, cuando aparezca una duda, un rumor o un imprevisto que intente desestabilizar tu paz interior, detente un instante, afianza tus pies en la tierra y repite con convicción: «Mi confianza está en el Señor; permanezco firme como el monte Sion», lugar de PAZ.
Buena jornada, bendiciones

Hoy María de los Dolores, gran fiesta de los Dolores:

Nuestra Señora de los Dolores 15 de septiembre

 

Escúchalo:

Salmo 124

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

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