Paso de la Patria, imagen de Esteban Verellén

Empezamos a meditar uno de los salmos de liberación más poderosos.
El místico confía, camina entre los distintos avatares de la existencia, con paso firme.
Ni las olas ni los torrentes, ni las redes del abismo, ni los lazos de muerte…
Le rodean violentos temporales pero no pierde nunca la calma y la paz.
Jaculatoria- Mantra- Decreto- Afirmación : Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Salmo 17 I, 2-30

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos.

Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte.

En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz
y mi grito llegó a sus oídos.

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