Salmo 16 A, Autenticidad y Rectitud de Corazón, seis de noviembre
El Sol EnAmorado abraza el puente sobre el río Paraná, imagen de Agostina A. Bertucci
✝️ «Al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?«
📖 Salmo 16 I — La autenticidad y la rectitud ante el juicio de Dios ⚖️ (Súplica confiada y sincera que pide a Dios examinar su rectitud y mantener sus pasos firmes en la senda del bien).
El autor del salmo pide a Dios que escuche, que atienda , que emane sentencia, que observe, que sondee su corazón, que lo pruebe con fuego…, pero no encontrará malicia.
Sentirse sondeado de esa forma, como la del salmo, purifica el alma.
El autoconocimiento profundo hace que tu vida se cimiente sobre roca, que te mantengas firme en el Camino de la Luz.
A menudo podemos vivir preocupados por lo que los demás opinan de nosotros, buscando agradar o defendernos de juicios injustos. El Salmo 16 nos invita a elevar la mirada a una instancia superior: la presencia de Dios. Saber que el Creador puede sondear nuestro interior —incluso en el silencio de la noche— no debe darnos miedo, sino una profunda paz.
🙏 Jaculatoria
«Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche, no encontrarás malicia en mí.» o también: Mis pies estuvieron firmes en tus caminos.
🎯 Tu reto hoy/ detalle hacia los demás: Envía hoy un mensaje breve y sincero a alguien que lleve tiempo sin saber de ti, simplemente para agradecerle algún buen recuerdo o desearle paz en su día.
🕊️ Bendición / Que el Señor limpie tus intenciones de todo engaño, fortalezca tus pasos en el camino de la rectitud y te envuelva con la paz de un corazón transparente. ¡Amén!
Paz y bien, feliz jornada.
Puedes escuchar el salmo haciendo clik en la flecha o leerlo más abajo,
Salmo 16 I Dios, esperanza del inocente perseguido
Señor, escucha mi apelación
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño:
emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.
Aunque sondees mi corazón,
visitándolo de noche,
aunque me pruebes al fuego,
no encontrarás malicia en mí.
Mi boca no ha faltado
como suelen los hombres;
según tus mandatos, yo me he mantenido
en la senda establecida. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.