¡Este cielo es maravilloso! Cada día que pasa, la hermosa naturaleza me sorprende más y más. Carlos Vitelleschi.

«A continuación, el Espíritu Santo empujó a Jesús al desierto»

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Empezamos a meditar uno de los salmos de liberación más poderoso.
El que confía en Yhavé Dios, camina entre los distintos avatares de la existencia, con paso firme. Ni las olas ni los torrentes, ni las redes del abismo, ni los lazos de muerte…, ni los violentos temporales le hacen perder nunca la calma y la paz.

Cuando los «torrentes destructores» (problemas económicos, familiares o de salud) nos aterran, nuestra primera reacción es intentar nadar con nuestras propias fuerzas hasta agotarnos. El salmo nos propone una estrategia distinta: invocar y alabar. La alabanza en medio del peligro es un arma poderosa que rompe la parálisis del miedo.

?️ Jaculatoria: Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza, mi roca, mi alcázar y mi libertador.

? Reto del día Identifica cuál es ese «torrente» que más te arrastra. Una vez identificado, busca un momento de silencio y repite 7 veces la jaculatoria que se propone hoy».

? Oración 

Oh Dios, gracias porque mi grito no se pierde en el vacío, sino que llega a tus oídos. Te amo, oh Dios, mi fortaleza, mi roca, mi alcázar, mi libertador, mi escudo, mi peña, mi fuerza salvadora . Amén Amén Amén.

Escúchalo o léelo

Hasta mañana Paz y Alegría.

Salmo 17 I

Yo te amo, (Adonai) Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos.

Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte.

En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz
y mi grito llegó a sus oídos.

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