El Cielo de Otoño de Brighton, imagen de Emma Quiroz

«Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él.» Y agitando al hombre violentamente, el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él»
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Seguimos con uno de los salmos de liberación más poderoso. Esta parte casi es una escena épica de cine. Es lo que se llama una «Teofanía»: Dios moviendo el cielo y la tierra para rescatar a una sola persona.

Ahora los temblores y tempestades sacuden llegando hasta los cimientos de la tierra. Quizás se entienda hoy este salmo mejor que nunca   ante los potenciales riesgos ecológicos de los que se hablan como el calentamiento, la contaminación, contagios, virus …

Pero Yavh-Dios desciende sobre los nubarrones y vuela sobre un querubín …, las fuerzas del mal no tienen el control…, también ellas responden a la voz del fragor del Adonai, del Señor…

Increíble el Dios Cósmico: el que cabalga sobre querubines, el que hace temblar los montes y cuya voz es trueno y fuego. ¿Por qué hace eso? No es para destruir el mundo, sino para alcanzar a una persona: «Alargó la mano y me sostuvo, me sacó de las aguas».

La razón final es la más profunda de todas: «porque me amaba«. No te rescata por tus méritos, sino por Su afecto

?️  Jaculatoria: Me sacó a un lugar espacioso, me libró porque me amaba.

? Reto del día: «Identifica el Lugar Espacioso»: Hoy, en medio de tus tareas o agobios, busca 5 minutos de «espacio». Sal a caminar, siéntate frente a una ventana o simplemente cierra los ojos y agradece a Dios por lo que te venga a la mente. El reto es no dejar que el «día funesto» te asfixie, recordando que la mano de Dios ya está estirada hacia ti.

Hasta mañana, bendiciones.

Puedes escuchar el salmo o leerlo más abajo:

Salmo 17 II

Entonces tembló y retembló la tierra,
vacilaron los cimientos de los montes,
sacudidos por su cólera;
de su rostro se alzaba una humareda,
de su boca un fuego voraz,
y lanzaba carbones ardiendo.

Inclinó el cielo y bajó
con nubarrones debajo de sus pies;
volaba sobre un querubín
cerniéndose sobre las alas del viento,
envuelto en un manto de oscuridad:

Como un toldo, lo rodeaban
oscuro aguacero y nubes espesas;
al fulgor de su presencia, las nubes
se deshicieron en granizo y centellas;

Y el Señor (Adonai) tronaba desde el cielo,
el Altísimo hacía oír su voz:
disparando sus saetas, los dispersaba,
y sus continuos relámpagos los enloquecían.

El fondo del mar apareció,
y se vieron los cimientos del orbe,
cuando tú, Señor (Adonai), lanzaste el fragor de tu voz,
al soplo de tu ira.

Desde el cielo alargó la mano y me sostuvo,
me sacó de las aguas caudalosas,
me libró de un enemigo poderoso,
de adversarios más fuertes que yo.

Me acosaban el día funesto,
pero el Señor (Adonai) fue mi apoyo:
me sacó a un lugar espacioso,
me libró porque me amaba.

***

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