Imagen Lucía Carnevali

¿Recuerdan el Salmo de ayer? ¿El litigo del pueblo pecador delante del Juez Justo? Pues hoy, ese pecador (que se cree que es el rey David), pide perdón, misericordia, no solo porque ofendió al prójimo, sino también porque no cumplió la Alianza, ni la Ley recibida de Dios. Esta oración ha sido repetida constantemente cuando se trata de pedir perdón, disculpas, misericordia.
Decreto- Mantra- Jaculatoria: ¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro!
Bendiciones, hasta mañana.
Mañana fiesta de los Angeles Custodios o Angeles de la Guarda, para conocer más pulsa aquí.
Mientras hoy nos preparamos con la fiesta de una persona que era tierna y entrañable y, como decía el salmo de hoy, de corazón puro, Teresita de Lisieux, o simplemente, santa Teresita, pulsa aquí.

Salmo 50

Misericordia, Dios mío por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame : quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

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