Río Paraná, Posadas – Misiones Ar, imagen de Ayrin Nava

Jesús dijo a sus apóstoles: Al entrar en la casa, saludadla  e invocad  la paz sobre ella.
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Este Salmo es una explosión de alegría. Es el recordatorio de que no estamos aquí por accidente, sino por un diseño inteligente y amoroso.

Una mirada superficial no lo puede ver pero en lo más profundo, en la naturaleza, en la historia se puede descubrir un Sentido y un Proyecto.
Todo surge, según el salmista, del poder de la palabra de Dios, así sucede con la creación: cielo, tierra y mares.

En la historia existe una lucha entre el «proyecto» de Dios y el plan de los pueblos; pero el final el proyecto de Dios subsiste, mientras que el de los hombres…porque lo decisivo en este proyecto lo veremos mañana en la segunda parte de este salmo.

Un «cántico nuevo». No se refiere a aprenderse otra canción, sino a alabar con un corazón renovado. Dios no solo hizo el cielo «hace mucho tiempo», lo sostiene hoy con su Palabra sincera. Mientras los planes humanos caducan, los proyectos de Su corazón son eternos

🗣️ Jaculatoria

«El plan del Señor subsiste por siempre; Su misericordia llena la tierra.»


🎯 Reto del día

«El Cántico Nuevo»: Hoy vas a romper la rutina de tus quejas. El reto consiste en que, cada vez que sientas ganas de criticar algo, tararees o escuches una canción que te dé paz. No importa si no sabes cantar; el «cántico nuevo» es la decisión de no dejar que la amargura gane la partida.

Escúchalo o léelo:

Paz y Misericordia

Salmo 32 A 

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones:

que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano.

Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó, y surgió.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.

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